Llevaba mucho tiempo sin escribir para mí. He vuelto a escribir microrrelatos con el objetivo de deshacerme de mis demonios internos y despejar todo lo que pasea por mi cerebro, aprovechando que el mes de abril es el Día de Sant Jordi y el Día Mundial de la Propiedad Industrial e Intelectual.
Mi sueño es que alguna editorial haga una recopilación y publique un libro, pero ¿qué pasa si se hace una película basada en uno de estos relatos sin mi autorización? Pues tenemos un problema llamado plagio.
En el mundo en el que vivimos, la normalización de la copia está a la orden del día, ya que sin darnos cuenta compartimos, guardamos o adaptamos publicaciones pues a veces la línea roja entre la inspiración y la copia no es suficientemente clara. No podemos conocer todas las publicaciones que se realizan, pero para detectar copias se puede crear una comunidad que reconozca tu estilo, ya que normalmente los propios seguidores son los que llegan a detectar las copias que circulan por las redes.
Muchos creadores de contenido que utilizan las redes sociales para quejarse de la copia de sus textos, creaciones y formaciones y se consuelan con la frase de : «Si me copian, es que lo estoy haciendo bien». No es así porque si alguien debe sacar un beneficio económico es el propio creador, no el que ha copiado.
Entrar a denunciar al plagiador implica un gasto, pero por encima de todo está el esfuerzo, la creatividad, la búsqueda de información y el tiempo dedicado a realizar esa creación.
Y entonces, ¿qué hacer?
El primer paso es registrar y documentar todo el contenido para dejar constancia de la autoría con la fecha de creación para que sirva como prueba.
El siguiente paso es denunciar la copia, ya sea con los medios disponibles en las mismas aplicaciones o enviando un requerimiento a la empresa infractora para solicitar su retirada.
Como último paso debe analizarse cada caso concreto para estudiar si vale la pena presentar una demanda ante los tribunales, sabiendo que puede ser el inicio de un procedimiento largo, costoso y agotador.
Es importante realizar tareas de prevención para evitar el plagio, es decir, realizar determinadas acciones encaminadas a avisar de que una obra está sujeta a derechos de autor y que no se puede copiar, modificar o hacer difusión sin autorización previa, ya sea añadiendo marcas de agua de autoría o el símbolo ©.
Sin embargo, creo que a los creadores de contenido les cuesta ejercitar sus derechos y ser conscientes de que el hecho de que los copien no es un indicador de éxito, sino que deben poner en valor su trabajo, y es eso precisamente lo que deben proteger.
Penedès Econòmic – Abril 2026
