Sí, al final yo también he caído. El último artículo de la temporada no quería que estuviera relacionado con el tema que todo el mundo habla, pero la actualidad manda.
El Mundial de fútbol sirve de escaparate para futbolistas, selecciones, árbitros y entrenadores, pero este espectáculo ha suscitado un amplio debate en el mundo de las marcas.
Adidas ha ganado puntos con el diseño de la nueva camiseta de la selección, apartándose de los tradicionales colores rojo y amarillo. El público quiere el producto, pero no es accesible a todos los bolsillos y el resultado ha sido un incremento de ventas de camisetas falsificadas. Me pregunto si no es mejor para una marca ofrecer las camisetas a precios más asequibles.
Pero este artículo no va de eso, sino que quiero abordar la situación de los patrocinadores oficiales de la FIFA y empresas que no lo son y cómo sacan provecho del Mundial.
Por un lado, Rexona, como patrocinador oficial del Mundial de la FIFA, ha logrado impactar al público sólo colocando el logo de su marca bajo la axila de los árbitros, de forma que sólo es visible cuando levantan los brazos, logrando reforzar su visibilidad frente a millones de espectadores en una acción relacionada con su producto.
Por su parte, patrocinadores de campos de fútbol, y no del Mundial, con sus logos gigantes en las puertas de los estadios, se han visto obligados a taparlos por orden de la FIFA. Aquí viene el ingenio de las marcas como Levi’s o Gillette.
Levi’s tapó su batwing con una lona que quedaba perfectamente ajustada al contorno del símbolo y la ha utilizado en las redes sociales dentro de una señal de prohibido, haciendo del veto una campaña viral.
Algo parecido ha hecho Gillette tapando su marca con una tela que parece espuma de afeitar. En estos dos casos, sólo quedaban tapadas las letras, pero podía intuirse qué marcas estaban detrás.
Si una lona tapara la marca de tu negocio, ¿el público la seguiría reconociendo? Ésta es pregunta que deberías hacerte para conocer la fortaleza de tu marca.
Una marca no son sólo letras y colores, es mucho más. Es una identidad, una personalidad, unos valores que ocupan un espacio en la mente de los consumidores. Éste es el impacto real del branding.
Penedès Econòmic – Julio 2026
