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la familia bien, gracias

01/06/26 | Innovación, propiedad industrial

El abuelo Pep quiere jubilarse.

Lleva más de 60 años al frente del negocio y parece que fue ayer cuando lo creó partiendo de cero. El mundo del vino en la comarca es muy competitivo pero él siempre ha sabido innovar y encontrar lo que el cliente necesita.

Desde hace unos años sus hijos le acompañan en la gestión y trabajo del día a día, pero ellos no quieren continuar con el negocio familiar y los nietos tampoco.

La sobrina Catalina es la única persona que está interesada y se está preparando para tomar el relevo. El traspaso no le está siendo fácil, puesto que no se trata únicamente de dirigir un negocio, sino que supone traspasar un patrimonio, mantener los valores y adquirir responsabilidades para asegurar una continuidad a largo plazo.

La familia ha establecido un protocolo familiar como herramienta para ordenar y facilitar el relevo, fijando las condiciones de los familiares para incorporarse al negocio así como la distribución de tareas o el régimen de transmisión de participaciones, todo ello establecido en un calendario, para dar seguridad a los trabajadores, proveedores y entidades financieras.

Pero, ¿Qué ocurre cuando este protocolo no regula ciertos ámbitos, como el de la propiedad industrial? Pues que tenemos un problema grave que no siempre estamos a tiempo de solucionar.

El problema más común que podemos encontrarnos es que la marca esté registrada a nombre del fundador y que, llegado el caso, el heredero no la quiera ceder a la empresa familiar. O puede ocurrir que las patentes y diseños que existan no estén protegidos debidamente o correctamente atribuidos a la empresa.

La propiedad industrial forma parte del valor esencial de la empresa, porque aporta confianza, reputación y reconocimiento acumulado durante años. Esto implica revisar contratos de licencia, el estado de las marcas, patentes, y diseños y que esté todo correctamente a nombre de la empresa que toma el relevo, donde se establezca quién puede utilizar, como regular la transmisión y la previsión de mecanismos en caso de conflicto.

En el país, y en nuestro territorio también, cada día hay más negocios que cuelgan el rótulo de «Se traspasa por jubilación». Detrás de esta frase no existe una falta de rendimiento del negocio, sino que puede existir una falta de compromiso familiar o una planificación inadecuada que implica la pérdida de un negocio construido durante décadas.

Penedès Econòmic – Mayo 2026